Diagnóstico

DIAGNÓSTICO DEL VIH EN ADULTOS

El análisis regular y la detección temprana de la infección por VIH son muy importantes, ya que permiten iniciar el tratamiento precozmente y prolongar así la supervivencia de los pacientes infectados. Además, favorecen la prevención de la transmisión (3)(4). En los adultos, el diagnóstico se realiza mediante la detección de anticuerpos específicos. Para la detección de la infección suele usarse una prueba de ELISA. Si el resultado de ésta es negativo, en general se excluye el diagnóstico; sin embargo, si es indeterminado o positivo, se repite la prueba. En caso de obtener nuevamente estos últimos resultados, la presencia del virus se confirma mediante una prueba de WB. Esto se debe a que, pese a que el método ELISA tiene una sensibilidad mayor del 99,5%, su especificidad no es óptima. Si el WB detecta anticuerpos contra dos de los tres productos principales del genoma viral (p24, gp41 y gp120/160), el diagnóstico queda establecido. Para confirmar la infección cuando la seroconversión es incompleta, se prefieren las pruebas de amplificación de ARN viral, ya que dan resultados positivos a partir de la segunda semana de dicha infección. Estos tests son útiles especialmente cuando la detección de anticuerpos puede ser engañosa, como ocurre en la infección aguda; de hecho, la PCR para VIH suele reservarse para casos específicos, como esta situación (3)(5)(6)(9)(12)(24). El período denominado “ventana” para las pruebas serológicas ha disminuido, ya que las técnicas actuales son muy sensibles a la aparición de niveles bajos de anticuerpos IgM inmaduros, dando resultados positivos dentro de las primeras cuatro semanas después de la infección (9).

DIAGNÓSTICO DEL VIH EN PEDIATRÍA

La detección de anticuerpos anti-VIH en menores de 18 meses no es de utilidad, ya que la IgG anti-VIH puede atravesar en gran medida la placenta y permanecer detectable en el plasma del niño hasta esa edad. Por eso, es necesario el uso de un método de detección directa, como la PCR en sangre, de gran sensibilidad y especificidad (25)(26)(27). La sangre del cordón umbilical no es útil para el diagnóstico. La detección del VIH se puede lograr dentro de las 48 horas despúes del nacimiento en el 38% de los casos, y en las dos primeras semanas en el 93%. En el caso de neonatos de madres VIH positivas, se recomienda realizar pruebas virológicas diagnósticas en las siguientes edades: entre los 14 y los 21 días de vida, entre el primero y el segundo mes, y a los 4-6 meses, como mínimo. Cuando se obtiene un resultado positivo, debe repetirse en cuanto sea posible el análisis en una nueva muestra de sangre independiente (25)(27). Si un niño presenta síntomas que hacen sospechar una posible infección por VIH, o se desconoce si la madre se encuentra infectada, en primer lugar se recomienda realizar en ambos una prueba de anticuerpos anti-VIH. En caso de que el resultado sea positivo, se confirmará con la mayor brevedad mediante pruebas estándares, como el Western blot (25)(27). Si la prueba confirmatoria es positiva en el niño, debe obtenerse cuanto antes el análisis del genoma viral por PCR, ante cuya positividad el niño deberá ser derivado a un especialista (27).