Gilead permite fabricar genéricos del último fármaco contra la hepatitis C La farmacéutica estadounidense llega a un acuerdo con siete laboratorios indios para que produzcan el medicamento y lo vendan más barato en 91 países en desarrollo

La compañía estadounidense Gilead ha anunciado el acuerdo alcanzado con siete empresas de medicamentos genéricos en la India con el objetivo de vender una de sus últimas conquistas, Sovaldi, un antiviral con alta efectividad para el tratamiento de la hepatitis C, a un precio más asequible en países en desarrollo, como Honduras, Vietnam y Sudáfrica.

La compañía de biotecnología, con sede en California, ha asegurado que la firma de estas licencias con las farmacéuticas indias (entre ellas, Ranbaxy y Cipla) facilitarán la fabricación de versiones genéricas de Sovaldi que se venderán en un total de 91 países en desarrollo. Las empresas con sede en la India pueden cobrar un precio más bajo debido a que su fabricación cuesta menos.

Según The Wall Street Journal, Gilead cobraría 300 dólares por una botella de pastillas genéricas, aunque algunas de las farmacéuticas indias indican que podrían cobrar incluso menos por sus propias versiones. De esta forma, los pacientes que viven en países con menos recursos pagarían 10 dólares al día, como mucho, por este medicamento, es decir, alrededor del 1% del precio que muchas personas están pagando en la actualidad en EEUU.

Gracias a esta concesión de licencias de versiones más baratas, Gilead mitiga las críticas que recaen sobre Sovaldi por estar fuera del alcance de los pacientes en los países más pobres, sin socavar sus cuentas en otros mercados desarrollados. Aun así, "los genéricos no se venderán en países de ingresos medios, en los que también hay muchas infecciones de hepatitis C", recuerda para The Wall Street Journal Rohit Malpani, director de política y análisis de Médicos Sin Fronteras.

"El acuerdo de Gilead deja fuera grandes poblaciones de pacientes en China, Brasil y Turquía, que cuentan con decenas de millones de personas con hepatitis C", apunta al diario estadounidense Asia Russell, directora de política internacional de Health GAP, experta en defensa del paciente. Además, agrega, cabe señalar que en los mercados donde sí se venderán las versiones más baratas, el precio sigue estando muy por encima del coste de fabricación del medicamento y fuera del alcance de muchos pacientes.

Incluso en los países desarrollados, el elevado precio de este medicamento (unos 80.000 euros) hace que se quede sólo en una ilusión. Aunque Sovaldi (su principio activoes sofosbuvir) está aprobado en España, no está sufragado por el sistema nacional de salud (sólo para los casos más graves, necesita autorización especial) y esa es la lucha de los pacientes. Hasta el momento, el tratamiento de esta enfermedad consistía en una combinación de inyecciones y pastillas a base de interferón, ribavirina (un antiviral) y un inhibidor de la proteasa cuya eficacia rondaba apenas el 50% de los casos.

Sovaldi (un antiviral de acción directa) es un tratamiento más cómodo, seguro y con tasas de curación superiores al 90% en el plazo de tres o cuatro meses, en comparación con el convencional, que podía prolongarse hasta un año.

Las secuelas más graves de la infección crónica por hepatitis son la cirrosis y el cáncer de hígado. Esta infección es la primera causa de los pacientes que necesitan un trasplante de hígado. A menudo, a pesar de recibir un órgano nuevo, el virus no se elimina del todo en el organismo y el paciente se reinfecta.

Según la OMS, en todo el mundo hay entre 130 y 150 millones de personas infectadas con el virus de la hepatitis C y entre 300.000 y 500.000 personas mueren anualmente por enfermedades hepáticas relacionadas con la hepatitis C.

Por el momento, y a pesar del difícil acceso a Sovaldi, este medicamento está en camino de convertirse en uno de los más vendidos del mundo, con más de 10 mil millones de dólares en ventas en lo que va de año. En EEUU, 12 semanas de suministro cuesta 84.000 dólares, lo que muchos críticos tildan de "demasiado alto" para tratarse de un fármaco salva vidas. Por su parte, Gilead alega que el precio es comparable con el coste de otros tratamientos e inferior al que supone para los servicios de salud los trasplantes de hígado.