Información especifica VIH y sida

VIH

El VIH es un retrovirus, lo que significa que necesita convertir su ARN en ADN para reproducirse, para lo que utiliza células del sistema inmunitario del ser humano. Esta conversión de ARN en ADN se realiza a través de una enzima denominada transcriptasa inversa, o retrotranscriptasa, de donde toma su nombre la familia de virus. Al manipular las células, impide que sigan cumpliendo su función habitual y causa que además acaben muriendo prematuramente. 

Durante un tiempo, que varía de unos meses a varios años según la persona, el sistema inmunitario es capaz de producir suficientes células de defensa para sustituir las infectadas y además intentar controlar la replicación del VIH. Pero llegado un momento, éste supera esta limitación hasta colonizar todo el organismo. En tal caso el sistema inmunitario se deteriora hasta el punto de que no es capaz de hacer frente a infecciones y enfermedades que habitualmente son inofensivas. Entonces aparece el sida.

SIDA

El sida está provocado por la infección por VIH, y se relaciona con el deterioro del sistema inmunitario que causa este virus.
Aunque controvertida, existe una definición oficial del sida. Esto quiere decir que, desde un punto de vista formal, no cualquier enfermedad que experimente una persona con VIH supone que ésta tenga sida.
Dentro de la clasificación realizada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés), se establecen tres categorías clínicas de personas con VIH: 

-Tipo A, si son personas que no presentan ningún tipo de sintomatología asociada a la infección; 
-Tipo B, si son personas que padecen enfermedades derivadas de la infección pero no consideradas definidoras de sida y 
-Tipo C, si se trata de personas con alguna de dichas enfermedades definidoras de sida (tales como candidiasis -traqueal, esofágica, bronquial o pulmonar-, cáncer de cérvix [cuello de útero], retinitis por citomegalovirus, sarcoma de Kaposi, neumonía por Pneumocystis jiroveci, tuberculosis y toxoplasmosis cerebral, entre otras). 

Se considera que una persona (en cualquiera de las tres categorías clínicas) tiene sida si presenta unos recuentos de CD4 inferiores a 200 células/mm3. En el caso de las incluidas en el tipo C, se considera que tienen sida con independencia de su recuento de CD4.
El sida además se divide oficialmente en diferentes estadios, según lo avanzada o grave que esté la infección. Actualmente aún se utiliza en algunos contextos clínicos, pero el hecho de que una persona con un sistema inmunitario muy debilitado pueda recuperarse gracias al tratamiento antirretroviral ha limitado la utilidad de esta clasificación (no siempre se evoluciona a peor, y en muchos casos es a mejor gracias a las terapias anti-VIH).