La cura del sida, a cinco años y cien millones de euros

El sida ha vuelto esta semana a nuestras vidas. El actor Charlie Sheen, famoso por protagonizar la serie Dos hombres y medio y también numerosos escándalos relacionados con el alcohol y las drogas, confesaba el lunes de madrugada en el programa Today de la NBC que es portador del VIH desde hace cuatro años. 

Su anuncio hizo que la enfermedad, que había protagonizado tantos titulares en los 80 y 90 —la muerte de Rock Hudson en 1985la de Freddy Mercury en 1991el anuncio de Magic Johnson o el Oscar de Tom Hanks en 1993 por interpretar a un seropositivo en Philadelphia— y que muchos tenían semiolvidada, volvía a ser el centro de la actualidad informativa. 

Sin embargo, esto no debería ser así. Porque, desgraciadamente, el sida no ha pasado nunca de moda. Las cifras hablan por sí solas: 35 millones de personas en el mundo tienen sida, de las cuales sólo un 37% recibe el tratamiento antirretroviral; cada año se dan 2,1 millones de nuevas infecciones, la mitad en mujeres; y en España todavía hay un 30% de infectados que no sabe que tiene VIH. La buena noticia es que hoy se puede decir que el fin de la enfermedad está cerca. 

El doctor Bonaventura Clotet, director del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixay uno de los principales investigadores del mundo sobre la enfermedad, habla con El Huffington Post sobre el estado actual de las investigaciones y qué fecha se baraja para dar por erradicado el virus.

La pregunta que todo el mundo se hace a estas alturas es la misma: ¿vamos a ver el fin del sida con nuestros ojos?

Yo creo que sí. Hay que definir muy bien qué es el fin del sida porque es un concepto amplio que afecta a diferentes estrategias. El fin del sida podría ser el fin del crecimiento de las nuevas infecciones. Un momento que podremos conseguir en la medida en que se haga llegar el tratamiento retroviral a todo el mundo, con lo cual cuando una persona está recibiendo el tratamiento no infecta, siempre y cuando lo haga bien. 

Por lo tanto, gracias a proporcionar el tratamiento, un proceso en el que trabajan diferentes entidades mundiales, y los gobiernos de los países, incluso las ciudades occidentales que están intentando ser ciudades libres de sida, podríamos asistir a un crecimiento cero. Sería el fin del sida como epidemia porque ya no está creciendo, pero claro, están todos los infectados que son millones y hay que darles una alternativa y una solución. El otro fin sería que se cure la infección.

Pero ¿se va a poder curar?

Curar la infección es complejo, pero hay pruebas de que la infección se puede curar, más allá del único caso que se ha curado hasta el momento a través de un transplante de médula ósea de un donante resistente a la infección. Pero eso es muy complejo y tiene un coste elevado y sobre todo un riesgo muy alto. Además hay que tener ya de entrada una leucemia, con lo cual esto no es lo habitual ni deseable. 

Este no es el esquema que estamos siguiendo. Lo que persigue es cómo curar la infección a través de vacunas terapéuticas combinadas con anticuerpos neutralizantes y con lo que se llaman despertadores del virus que está latente. Con estos tres elementos es plausible pensar que esto pueda impactar en los escondites del virus, en los reservorios, y que lo vaya reduciendo. Se puede albergar la idea de que se van a curar.

¿Qué se necesita para eso?

Necesitamos avanzar. Tenemos datos en animales de experimentación que indican que los anticuerpos neutralizantes pueden controlar la infección y por tanto pueden hacer que el virus no reaparezca, pero eso hay que trasladarlo a los humanos, tiene que ser posible. Todo esto necesita tiempo y sobre todo dinero. A más dinero, menos tiempo 

¿Se puede le poner fecha al final del sidal?

Hoy por hoy podemos presumir que de aquí a cinco años tendremos una respuesta muy clara a la factibilidad de combinar una vacuna terapéutica con anticuerpos neutralizantes con fármacos que despiertan el virus dormido, y si esto ha dado frutos entonces cada vez será más plausible pensar que en cinco años más lo tendremos muy a nuestro alcance para proporcionarlo de una forma amplia a una gran parte de la población. 

De hecho, los objetivos más importantes de AMFAR (American Foundation for AIDS Research), de la Bill & Melinda Gates Foundation y del NIH (National Institutes of Health) en EEUU son avanzar rápidamente. Quieren llegar a demostrar que es curable a través de otros esquemas que no sea el transplante de médula ósea, que no es factible a gran escala. Quieren que esto sea una realidad en el horizonte de 2020.

¿Ese horizonte de 2020 sería para curar la infección o también para el crecimiento cero?

Para las dos cosas. De hecho, se especulaba que el 2030 podía ser el momento en que el tratamiento llegaría a la mayoría de la población infectada, pero si esto lo tuneamos con el acceso a la terapia, a la Profilaxis pre-exposición, se podría adelantar. 

¿Y actualmente cuánta gente trabaja en este objetivo?

Creo que somos uno de los 10 laboratorios en el mundo que está llevando a cabo todas estas estrategias conjuntamente, entre ellas el centro de investigación que yo dirijo y que es posible gracias a la Obra Social "la Caixa" y a la Generalitat de Catalunya. 

También hay que tener presente que esto se hace con mucha ilusión pero con un presupuesto diez veces menor que el que se otorga a la mayoría de los otros centros de EEUU y Europa que también están haciendo una investigación de élite. 

Si se contara con todo el dinero del mundo, ¿se podría adelantar esa fecha o son los procesos lentos los que obligan a poner la fecha en 2020? ¿Qué marca la fecha? ¿El presupuesto, los tiempos o las dos cosas?

Es una pregunta muy interesante porque me permite comunicar algo que es crucial. Yo pido cinco millones para la vacuna y me viene alguien y me dice, ¿y con cinco millones ya tenemos la vacuna? ¿Eso no te lo da el Gobierno o la industria farmacéutica? 

Esto no va así. El inmunógeno, que es la parte del virus que seleccionas como diana y a la cual hay que atacar, necesita distintos transportadores. Son los vehículos que van a permitir que se administre a una persona y que lo penetren en su organismo. Entonces, si tienes más dinero desarrollas al unísono distintos transportadores con el inmunógeno y sacas conclusiones más rápidas de los distintos enfoques porque vas diseñando estudios y ensayos clínicos en paralelo. Sino, sólo puedes avanzar con un modelo en que sólo puedes comparar dos transportadores pero no más y tienes que esperar más dinero, o tienes que esperar conclusiones de estos dos y no puedes hacer una estructuración de ensayos clínicos concatenada que te permita ir aprendiendo el uno del otro y avanzar más rápidamente. 

Entonces a más dinero, acortaríamos antes, pero no. Con todo el dinero del mundo no lo tendría mañana. Se necesita un tiempo mínimo de producción. Si en nueve meses estoy produciendo la vacuna para un ensayo con dos transportadores y ahora quiero ensayar con otro, tengo que emplear otros nueve meses. Si los estuviese desarrollando a la misma vez todos, ganaría más tiempo y podría llegar antes la solución, pero siempre habrá un mínimo de tiempo que son tres años. 

¿Llegar al fin del sida es un trabajo conjunto de distintas asociaciones o es una carrera a ver quién llega antes a encontrar la solución? Es 

No es ni una cosa ni la otra, es un mix. El hambre, la tuberculosis, la miseria… son problemas globales y no hay ninguna reacción conjunta. Hay ONGs que aúnan fuerzas, gente que da dinero para ello, pero no son gobiernos ni estados. Lo que se hacen son alianzas, nosotros trabajamos en colaboración con centros en Alemania, en Boston, en Harvard… Se hace en colaboración pero no se hace lo mismo en todos los centros del mundo, porque hay distintos proyectos que vale la pena desarrollar en paralelo. No vamos solos porque quien te diga que va solo es que no hace nada, no hace investigación. Y quien te diga que va con todo el mundo, eso también es imposible.

¿Y cuánto dinero se necesitaría para tener la vacuna terapéutica?

Cinco millones es una pequeña parte del desarrollo de la vacuna terapéutica, probablemente el desarrollo global con diferentes transportadores necesita 50 millones y para el desarrollo de los neutralizantes podrían ser 30 millones. Para decir que el sida es curable, serían 100 millones de euros. No es nada comparado al dispendio que se hace en aeropuertos que no sirven o en otras actividades que no quiero entrar.

Pero entiendo que esos 100 millones no se tienen, ¿no?

No, de ahí que sea necesario avanzar y sumar efectos. De ahí que se organicen galas. en concreto la gala que dirige Miguel Bosé que organiza con nuestra fundación de lucha contra el sida [se celebra este lunes 23 de noviembre en Barcelona y tiene de madrina a Belén Rueda]. Es la más importante en toda España y consigue reunir muchas celebrities. Tienen mucho impacto mediático y cada año consigue recaudar más dinero [en 2014 fueron 717.808 euros].

2,1 millones de personas se contagian cada año de sida. ¿A qué achacas una cifra tan elevada?

Hay varios razonamientos que explican por qué pasa. Primero porque es una enfermedad que se cronifica, siguen muriendo personas de sida cada mes en todos los hospitales de España y del mundo. Pero la mayoría están controladas. Además se utiliza poco el preservativo. 

Por ese motivo es muy importante introducir todo lo que se conoce como terapia Pre-exposición, que consiste en que te tomas una pastillita cada día o bien a demanda, en función de cuando crees que puedes tener tus relaciones, y con eso te proteges de la infección casi al 100%. Esto junto al preservativo bloquearía por completo las nuevas infecciones. Sólo Cataluña sigue habiendo unas mil infecciones nuevas cada año.

¿Y cuándo es necesario el uso de ese tratamiento preventivo?

Mientras esa persona, por los motivos que sea, no use el preservativo correctamente o no lo va a usar, debe tomar un comprimido al día. También estamos participando en investigaciones sobre la administración intramuscular de sustancias que podrían prevenir la infección. En ese contexto, si a la persona le cuesta usar el preservativo, no lo usar regularmente o va a tener algún problema, sabes que le estás cubriendo. 

Del mismo modo, hay que seguir usando el preservativo porque hay otras enfermedades que se transmiten a través de las relaciones sexuales como la sífilis o la gonococia.

¿Y qué enfermos tienen acceso al tratamiento? 

Todo aquel al que se le diagnostica VIH en Europa tiene acceso al tratamiento, pero en África por desgracia no. Primero porque no se diagnostica a todo el mundo y después porque, a pesar de que la recomendación de la OMS es empezar el tratamiento de inmediato, se tarda en dar y no llega a todos. Hay ciudades de África donde hay una prevalencia que puede llegar al 20%, 30% o incluso 40%.

Hay un 30% de lo infectados en España que no lo saben. ¿Se puede vivir así durante mucho tiempo?

Esos son porcentajes de presunción, también podría ser un 20%, no creo que más. 

Una persona se puede infectar y puede estar siete un ocho años totalmente asintomático, sin que le pase nada. También puede haber personas que se infectan y tienen una progresión rápida, incluso que mueren en el primer año, que son los que se llaman procesadores rápidos. Esto es menos del 3%. También existe un uno por ciento que puede pasarse 15 años sin progresar. Pero en la gran mayoría de los casos se tiene manifestación al cabo de siete u ocho años.

A cinco años de la curación, ¿qué consejos darías para evitar que sigan los contagios? 

Lo que hay que hacer es campañas de educación sexual en las escuelas. No hay que hacer sólo una charla al año... cuanto más se habla de sexo, más maduro es el sexo que se hace, más compensador es y menos traumático. Por lo tanto, hay que invertir en esa educación y tenerlo como una cosa más normalizada. Todo esto ayudaría a una sociedad mucho más sana. Porque, a pesar de que hay, un tratamiento y de que lo paga la Seguridad Social, no deberíamos llegar a él. 

Tenemos una Seguridad Social de lujo y debemos preservar su funcionamiento. Cuanto más dinero tengamos, mucho mejor. No hay que gastarlo en enfermedades que son prevenibles.