Prueba

LA PRUEBA DEL VIH

El diagnóstico del VIH depende de la detección directa del virus o de alguno de sus componentes y de los anticuerpos específicos, los cuales suelen aparecer en la circulación entre la tercera y la séptima semana después de la infección (5)(6). Los análisis de laboratorio que detectan directamente el virus o alguno de sus componentes incluyen la captura del antígeno p24 y la detección y cuantificación del ARN viral. El primero es de gran utilidad para el diagnóstico ante la sospecha del síndrome agudo de VIH, si bien la sensibilidad es baja comparada con las pruebas genómicas. El ARN del VIH puede ser determinado de forma cualitativa o cuantitativa; esta última se conoce como carga viral. La detección del ARN viral se realiza mediante las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa de transcriptasa inversa (PCR), el ADN ramificado o branched DNA y el NASBA (amplificación basada en secuencia de ácidos nucleicos), las cuales permiten efectuar el diagnóstico, establecer el pronóstico inicial y monitorizar los efectos de la terapia antirretroviral (5)(6). Existen diversos métodos diagnósticos de screening o detección para el VIH, que se basan en la unión antígeno-anticuerpo. El análisis típico de reconocimiento de anticuerpos anti-VIH es el ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA). Por su parte, el Western blot (WB) detecta anticuerpos contra proteínas específicas del virus. La positividad de éste confirma la presencia de infección por el virus. Una alternativa para este análisis de confirmación es el ensayo por inmunofluorescencia. Las pruebas de ELISA de cuarta generación combinan la detección de anticuerpos anti-VIH con la detección del antígeno viral p24 (5)(24).