Denuncia a la atención sanitaria en las prisiones

La coordinadora de asociaciones de VIH y sida (CALCSICOVA) reclama a Instituciones Penitenciarias soluciones para generalizar los fármacos contra la hepatitis C.

Desde la coordinadora de asociaciones de VIH y sida de la Comunitat Valenciana, Calcsicova, volvieron a reclamar ayer que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y la Conselleria de Sanidad acercaran posturas por el bien de la atención sanitaria que se ofrece a la población reclusa.

«La atención sanitaria que recibes si estás preso es bastante peor que la que se da a la población en libertad. El problema con la hepatitis C es solo la punta del iceberg», verbalizó Ramón Espacio, miembro de la comisión de Sanidad de Calcsicova.

Espacio reclamó que Instituciones Penitenciarias acabe con la discriminación que están sufriendo los reclusos de la cárcel de Alicante II, en Villena, y que tienen que ser trasladados si quieren recibir el tratamiento farmacológico para curarse de la hepatitis C y evitar así complicaciones futuras como cirrosis o cáncer de hígado. Según han denunciado desde la coordinadora, muchos de los afectados de esta prisión están renunciando al tratamiento porque no quieren ser trasladados, una situación «poco comprensible» para la que pedían ayer de nuevo «voluntad institucional».

«Desde la Conselleria de Sanidad, que nos consta que está haciendo todo lo posible por poner de su parte, nos han vuelto a manifestar que están dispuestos a seguir trabajando para buscar soluciones pero Prisiones no está por la labor», criticó Espacio. Precisamente desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias no pusieron ayer fecha para que los presos de Villena infectados con hepatitis C (unos 150 según fuentes internas) puedan ser atendidos en la cárcel sin tener que trasladarse.

«Un mejor control»
Según la justificación aportada desde Interior, el número de internos de Villena que tenían prescrito el tratamiento para la hepatitis C era «muy reducido» y con la intención de que recibieran «un mejor control y seguimiento de su tratamiento» se había «optado» por trasladarlos a la cárcel de Picassent, solución que muchos rechazan.

Las mismas fuentes negaron que, tal como denuncian desde Calcsicova, estos fármacos se podrían ofrecer en Villena si se instalara un ordenador con conexión al sistema de gestión interno e la sanidad valenciana, Abucasis. Esta es la solución que se ha adoptado en el resto de cárceles valencianas para dar los tratamientos prescribiéndolos desde la sanidad pública ante la negativa del Estado a asumir estos fármacos de acción directa, más caros, pero efectivos al 95 %. «No se trata de falta de instalación del sistema Abucasis», insistieron desde Instituciones Penitenciarias.

Sin promesas de avances sobre la mesa, Espacio urgió a resolver este y el resto de problemas que plantea la atención sanitaria a la población reclusa cumpliendo con la ley 16/2003 que prevé la transferencia de la atención sanitaria dentro de las cárceles a las diferentes comunidades autónomas, paso que solo se ha dado en Cataluña y País Vasco. «Tenemos el ejemplo más urgente de la hepatitis C pero el problema es mucho más profundo y hay diferencias en la atención a diario», aseguró Espacio.

Los datos a nivel nacional al respecto de la penetración de los nuevos tratamientos contra la hepatitis C entre la población reclusa son un buen ejemplo de esta discriminación. Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la tasa de infectados por hepatitis C está entre el 1,5 y el 3 % de la población, tasa que se dispara al 16 o incluso al 22 % entre la población reclusa. Sin embargo solo entre el 1 y el 3 % han recibido los últimos tratamientos contra la hepatitis C.

Fuente: Victoria Salinas-Levante EMV

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